Se le ha conocido también con el nombre de Gizon-dantza «danza de hombres», Soka-dantza «danza de la cuerda» y Esku-dantza «danza de las manos». Hoy se ha generalizado el nombre aurresku. Con éste se le conoce al bailarín delantero que constituye la cabeza de la fila de dantzaris que forma el baile. En contraposición, el último de la fila se llama atzesku, «mano final», así como aurresku es «mano delantera». Variedades de esta danza son las conocidas, según las comarcas, con distintos nombres y variantes coreográficas y musicales: ingurutxo, mutildantza, zortziko, karrika-dantza.

El antiguo aurresku, tal como lo describe Iztueta (fines del s. XVIII), difiere del que se baila en la actualidad. Desde luego se ejecuta a son de txistu y tamboril. Y no solamente en el aurresku sino en todos los demás bailes el tamborilero ha de tocar con frecuencia la llamada, porque con esto se les indica a los bailarines guipuzcoanos todos los cambios. El txistulari debe saber, por consiguiente, tocar la llamada de ocho modos, es decir, de ocho puntos o compases:

1.° Al modo del comienzo de la danza.

2.° Del zortziko al comienzo en dos por cuatro.

3.° De los saltos.

4.° De la llamada de las señoras o contrapás.

5.° De la melodía vizcaína o contradanza en dos por cuatro.

6.° De «Saltarintxo».

7.° De Villancico.

8.° De «Alkate-soñua», al tiempo de dar las alboradas. Tiene que tocar la llamada en la melodía que se usa para hacer los puentes por segunda vez y también en las melodías antiguas. Pero en éstos se toca en la misma forma que en la danza del comienzo y en los zortzikos.

Ha de advertirse que el famoso libro de Iztueta sobre danzas Guipuzcoanas está escrito en euskera. La traducción de la descripción del aurresku es esta: «El baile (la fila) de hombres debe salír a la plaza pública de la Casa Consistorial al son del tamboril. Dentro de dicho edificio se pondrá la fila en el orden en que ha de salir a la plaza, acompañado de la mano al delantero el señor Alcalde, y al de detrás, un vecino distinguido del pueblo».

1ª figura. Vuelta a la plaza.

«El aurresku y el atzesku deben salir a la plaza con los sombreros en la mano; no se lo deben poner hasta haber bailado las dos figuras llamadas puentes, y aun entonces, habiéndose previamente saludado el uno al otro, dirigido después el saludo a los que están a su lado en la fila y por último al público en general».

«El delantero no empezará a bailar hasta haber dado vuelta entera a la plaza, pero debe moverse guardando el compás del aire que toca el tamboril».

«Empezará a bailar delante del balcón de la Casa del Pueblo, mirando a las personas principales que en él se encuentren, y después de haber saludado primero a ellas y después a los cuatro lados de la plaza.»

«Tras haber lucido los bailes más hermosos de su repertorio, procederá a formar el puente como sigue":

2ª figura. El puente.

«El delantero levantará su brazo izquierdo, al mismo tiempo que su compañero inmediato levanta el derecho. Por debajo de este puente tienen que pasar todos los que forman la fila del baile, cada uno a su turno, sombrero en mano y saludando. El primero que pasa, es el mismo que forma puente con el aurresku, girando al efecto por debajo de su brazo derecho en sentido hacia atrás». Quiere decir que da una vuelta, empezando por volver la espalda a la fila, o sea cara hacia adelante.

3ª figura. El desafío.

«En cuanto se ha terminado el puente, saldrá al medio de la plaza el de atrás, con su inmediato compañero de fila, y poniéndose enfrente del delantero, bailarán ambos dándose cara, las danzas que mejor sepan».

4 ª figura. Otra vez el puente.

«Inmediatamente después, el último de fila formará con el compañero que está a su derecha el puente, del mismo modo que lo hizo antes el delantero. El atzesku levantará su brazo derecho al mismo tiempo que su compañero el izquierdo, y por lo bajo del puente así formado, pasarán uno tras otro todos los de la fila, saludando al atzesku. Estos puentes tienen su significación o simbolismo».

«Mientras se hacen las figuras de los dos puentes, el tamboril tocará uno de los zortzikos para empezar -hasierako zortzikoa- en 2/4. Terminados los dos puentes, es cuando el delantero y el último de la fila se ponen los sombreros, repitiendo antes los mismos saludos que hicieron al salir a la plaza».

5ª figura. Baile del aurresku.

En este momento empezará a bailar el aurresku y seguirá bailando hasta que el tamboril toque un zortziko para cabriolas -saltokako zortzikoa- en 6/8. Si el bailarín sabe los antiguos dulces y agradables aires, ordenará al txistulari que toque zortzikos para empezar que desee, y si le place le dirá que toque también contrapases y asimismo zortzikos para hacer cabriolas».

«Si no supiera las melodías antiguas, tocará el tamboril nuevamente dos o tres zortzikos de los empleados para empezar, hasta el momento en que los sirvientes del baile -así llama Iztueta a los que van a invitar a las señoras- salgan de fila, en cuyo momento el tamboril ataca el contrapás para llamar las señoras (andre-deiko-soñua edo kontrapasa)».

«Al empezar esta tocada, se quitarán el aurresku y el atzesku sus sombreros y no se los pondrán hasta después que, completada la fila con señoras, se repitan otra vez las figuras de los puentes».

«Los sirvientes, al ser llamados, dejarán la fila e irán hacia el aurresku, sombrero en mano; después de darle las buenas tardes, le dirán que allí están para servirle».

«Entonces el aurresku les ordenará que vayan al átzesku y le digan de su parte señale para las dos manos (para él y para el aurresku) los nombres de dos amables señoras que tenga a bien».

«El de atrás dirá a los mandatarios contesten al delantero que elija él las dos señoras y, después de quedarse con una para compañera suya, le envíe la otra».

«En cuanto el aurresku se entera de la comunicación de su compañero, encarga a los sirvientes vayan a la señora del alcalde del pueblo y le digan por encargo suyo haga el favor de venir a bailar de la mano con él».

«Los sirvientes darán el agradable recado a la amable señora de casa y lo harán de la manera más suave y fina, porque las señoras cuando se las invita al baile suelen ser muy puntillosas».

«Cuanto mayores sean sus deseos de salir a bailar de la mano con el aurresku y atzesku, tantos más pretextos idearán como si realmente no quisieran moverse».

«Al recibir la invitación empezarán a decir, unas veces que no se encuentran suficientemente bien vestidas para salir a la plaza pública, y para ir de la mano con personas tan notables, otras veces responderán que harían bien en llevar a alguna otra que sepa el baile mejor que ellas, o también que al bailarín le gustaría más le llevasen alguna joven de su agrado».

«Le dirán los sirvientes, por un lado, que está mucho mejor vestida de lo necesario, y por otro lado, que no se atreverían a presentar ante el aurresku a ninguna otra mujer, porque están seguros de ser ella la única que le agrada por compañera. Todas esas frases de lisonja y aun más, es preciso decir a las mujeres en el momento del baile, y por eso es muy necesario elegir para sirvientes a personas que sepan bien la forma de hablar a las mujeres».

6.ª figura. Presentación de la dama.

«Después de todo esto, la etxeko-andre saldrá al baile con mayor gusto y alegría si cabe. Los sirvientes la llevarán en medio y darán con ella vuelta entera a la plaza, por detrás de la fila, colocándola enseguida ante el aurresku, el cual bailará las 3 o 4 clases o variantes que mejor conozca, pero teniendo cuidado de no hacer cabriolas de vuelta entera, porque es cosa muy fea que el hombre cuando baila delante de la mujer le vuelva la espalda».

«Lo mismo esta señora que cualquiera otra mujer que sale a bailar, antes de entrar en fila, saludará primero a quien la ha invitado, después a los sirvientes que están a su derecha, y por último a los de la izquierda. Hechos estos saludos entrará en fila, mirando de frente al bailarín, el cual le dará a la mano el pañuelo de bolsillo y ella ofrecerá el suyo en cambio, al que le sigue en fila».

«Al entregar el delantero el pañuelo a su dama, le dará la bienvenida con palabras dulces, análogamente a como acababa de bailar. En seguida le rogará elija una señora de su agrado para el atzesku, y ella entonces indicará a los sirvientes el nombre de la compañera de dicho atzesku».

«Los sirvientes deben indicar al atzesku la persona que para él ha designado la señora del aurresku. Sabido es de antemano que el bailarín se conformará con ella, pero de todos modos es necesario decírselo, antes de traer a su compañera».

«Los sirvientes colocarán delante del zaguero a la señora, del mismo exacto modo que 10 hicieron para el delantero, y será recibida en la misma forma con que dicho delantero recibió a su pareja».

«Después de haber acompañado a las señoras del aurresku y del atzesku, la mitad de los sirvientes llenará con las mujeres necesarias la parte delantera de la fila, y la otra mitad hará lo mismo con la parte de atrás, hecho lo cual, entrarán ellos mismos en fila en los sitios que antes ocupaban».

7.ª figura. Puentes.

«Entonces el tamboril debe empezar la tocata para la segunda serie de dos puentes -bigarren aldiako zubiak egiteko soñua-, que el aurresku y el atzesku, con sus respectivas señoras, formarán de igual modo que los dos anteriores puentes».

«Terminados los dos puentes, se tocan también zortzikos de piruetas y cabriolas (en 6 por 8) y entonces se ponen los sombreros el aurresku y atzesku, quienes pueden en adelante bailar cuanto quieran».

«Si desean ir bailando por las calles (karrika-dantza) tocará el tamboril el bonito aire correspondiente, al son del cual irán desde la plaza a las calles, para volver a la plaza y terminar en ella el baile».

«En los pueblos en que no hay calles, darán la vuelta a la plaza con la misma tocata, dirigiéndose a los sitios preparados al efecto, donde las señoras y muchachas comerán lo que hayan llevado con ellas, haciendo, merced al vino ofrecido por el pueblo, una agradable meriendita.»

«En los tiempos de mi juventud, las señoras acudían a esos bailes con sus huecas sayas negras exteriores, y al ir a merendar venían sus respectivas criadas, para llevarse las tales sayas, después de lo cual volvían las señoras al lado de sus bailarines, mostrando hermosas sayas interiores de seda y de calamanco.»

«Después de pasar una media horita en la merienda, se organizaba el baile con la misma tocata. Al llegar a un sitio determinado de la plaza, el aurresku hace una señal por medio de palmadas y el tamboril comienza a tocar, a fin de que el atzesku baile, dirigiéndose hacia adelante.»

«El atzesku bailará cuantos zortzikos y cuantos bailes antiguos desee, siempre que los haya bailado antes el aurresku, pero de lo contrario, no, porque es cosa fea en el atzesku el dar a entender que sabe más que el cabecera del baile. Al terminar su labor, dará unas palmadas, a fin de que vueltos a la fila de él y el aurresku, pueda el tamboril tocar aire de terminar el baile».

«Al terminar el baile, el delantero y zaguero llevarán a sus compañeras, señoras o muchachas, al sitio donde antes se encontraban, y el tamboril tocará el Alkate soñua (tocata del alcalde); asimismo estos caballeros, acompañados del tamboril, las conducirán desde allí hasta sus habitaciones, donde, al despedirse, les darán mil repetidas gracias.»

En resumen, el aurresku reglamentario consta de las figuras siguientes:

1.ª Vuelta de la plaza.

2.ª Primer puente de hombres solos.

3.ª Desafío.

4.ª Segundo puente de hombres solos.

5.ª Baile del aurresku.

6.ª Presentación de la dama

y 7.ª Puentes de la fila ya completa.

Todas las demás figuras que se hacían, o podían hacerse, estaban fuera del protocolo reglamentario.

Aurresku actual.

Se baila principalmente en Gipuzkoa y consta de tres figuras esenciales:

Primera figura. La fila penetra en la Plaza. Se compone, exclusivamente, de hombres, de los cuales el primero (el aurresku) y el último (el atzesku) tienen en la mano sus sombreros o sus boinas. Estos son los personajes importantes de la danza, los que limitan y reglamentan sus movimientos. Se da una vuelta solemnemente al paso, al son del tamboril, que sigue tranquilamente el ritmo lento y grave de los danzantes. Después, el aurresku se pone a piruetear, a dar zapatetas mostrando toda su ligereza, y avanzando poco a poco, sin dejar jamás de su mano izquierda la derecha del que le sigue. Estas zapatetas comienzan en el momento en que, terminada la primera vuelta, el silbote ataca el siguiente motivo.



Segunda figura. La segunda vuelta ha terminado. En seguida, cuatro bailarines abandonan la fila y se destacan para ir a bailar la dama a quien se desea hacer objeto de especial honor. La fila, entretanto, continúa su marcha, y el aurresku su danza, mientras la música ataca este aire. Regresan los cuatro caballeros escoltando a la dama y una vez colocada frente al aurresku, ellos se retiran dando dos pasos atrás.

He aquí el momento solemne para el aurresku, en el que va a desplegar todas sus gracias, hacer sus más sabias piruetas... pero siempre sin salir jamás de la dignidad que conviene a esta importante ceremonia. Un último salto de las dos piernas hacia adelante, un saludo al cual la dama responde con una reverencia, para entrar inmediatamente en fila. Coge la mano de sus vecinos, o mas bien éstos le tienden un impecable pañuelo, para evitar todo contacto directo. El mismo protocolo se sigue para el atzesku y su pareja.

En otro tiempo, esta ceremonia se repetía para cada bailarín, pero esta práctica monótona ha desaparecido. Hoy día, las restantes damas entran directamente en fila sin haber admirado las proezas de sus caballeros respectivos. Las señoras no bailan.



Tercera figura. El Desafio. La fila se divide en dos mitades, que se colocan una frente a otra, de tal suerte, que el aurresku se encuentra en presencia del atzesku. Estos dos protagonistas hacen gala de sus piruetas, aproximándose el uno al otro a manera de desafío. Están a unos tres metros cuando dan el gran salto con el que termina la figura.

Tal es el viejo aurresku, cuya vitalidad se ha mantenido en el seno de nuestras manifestaciones oficiales. En él se encuentra la eterna historia del hombre fantaseando ante la mujer y haciéndose aceptar por ella; en él se reconoce el gusto de los ritmos fáciles, acompañando y provocando los movimientos del cuerpo, plásticos y deportivos.

Como todas las danzas que se relacionan con el pueblo, dedica por de pronto una parte a la colectividad, y después al individuo. Reúne, organiza, pone en escena. Su ronda resulta paseo bajo la dirección de un jefe brillante; el paseo se transforma a su vez en torneo, donde se distinguen los más hábiles. Y, de acuerdo con las costumbres populares, antiguas en este baile, los hombres son los únicos que bailan. Les corresponde el movimiento y el esfuerzo de la danza.

El elemento femenino no aparece hasta más tarde; y solamente toma parte muy débil en los movimientos de la coreografía. Le acompaña, anima y sigue. Su presencia hace nacer enseguida la emulación; cada uno de los dos trozos en que se rompe la cadena siente el alma de un solo caballero al que se va a inspirar bien pronto el arte de la danza. Es el momento de las improvisaciones personales, que el silbote malicioso alienta con sus aires indisciplinados, mientras el tambor reprime al bailarín bajo el peso de sus ritmos. Después se alinean para el desfile. La fila primitiva se reconstituye. La danza ha terminado.



Etnología.

Iztueta al explicar el significado de los «puentes» nos dice que tenían por objeto impedir que tomara parte en la danza alguna persona indeseable. Aun en bailes modernos el alguacil solía vigilar para que en el baile público de la plaza no bailara alguien de forma indeseable: algún borracho, gamberro o cosa por el estilo.

Aurresku en Bergara


En el valle de Baztán se ha dado el caso de impedir tomar parte a los agotes en el ingurutxo de Leiza. Dice Caro Baroja, que «cuando se encuentra alguna persona mal notada se bajan los brazos, se interrumpe la melodía y se tañe el tambor con fuerza hasta que aquélla sale del grupo y llega a las afueras del pueblo». También es cosa digna de mención el acto de confraternidad entre pueblo y vecinos a que daba lugar el aurresku. Con cierta anticipación, ocho días generalmente, el alcalde del pueblo invitaba por medio de un alguacil al del pueblo vecino para que fuera su huésped y bailara en la fila.

En la fiesta de Santa Ana de Villafranca de Ordizia se daba el espectáculo estupendo de que dirigiera la danza el alcalde de Beasain y en la fiesta de Loinaz le correspondía dicho honor a su colega de Villafranca. Iztueta da nombres de personalidades destacadísimas en Gipuzkoa que eran expertos danzarines en estos aurreskus ceremoniales.



Fuente: Euskomedia fundazioa (Kultur topagunea).

Aurreskua Euskal Herriko dantzarik ezagunena da. Bere erritmoa zortzikoarena da. Gaur egun aurresku izena erabiltzen da baina behinola mutil-dantza edo soka-dantza erabiltzen zen. Gurkera bezala dantzatu ohi da ezkontza eta beste ospakizun batzuetan. Dantzari batek egiten du dantza txistulari batek doinua jotzen duen bitartean.

Historia eta eboluzioa.

Soka-dantza, bereziki momentu ospetsuetan, kohesio sozialaren zeremonia bat baldin bazen, aurreskuaren papera kohesio sozial horren barneko hierarkia erakutsi eta gauzatzea zen. Agirian dago, ikusi dugun bezala, dantza osoaren pisua lehen eta azken dantzariek eramaten zutela. eta azkena beti bestearen pean. Iztuetaren hitzetan, adibidez (1824:78): batez-ere aurrenengoac, nai izaten dituztena aguertaratu beren buruac, lecu aguiricoan, icusleac jakin-dezaten, nor, nongoac, norenac eta zer guisatacoac diraden, edo (ibid:114): Azquendari-onec dantzatu-ditzake nai dituen aimbat zortzico, baita soñu zarrac ere, baldin aurrecariac dantza-artan dantzatu baditu, baña ez bestela; zergatic ichuskidan aurrendaria baño jakintsuago bere burua eguitea.

Postu hori hartzea ohorea zen argi eta garbi, eta istilu handiak sortzen ziren bereganatzeko, dueluak eta guzti sarturik, Carlos Rilova Jericók (1998), adibidez, eta bereziki XVI. eta XVII. mendeetako dokumentazio politarekin frogatu duen bezala. Horregatik, XVIII. mendetik aurrera ez da batere arraroa agintarien soka-dantzak aurkitzea, eta argi dago soka-dantzaren burua hartzea agintarien pribilegio zela batzuetan. Iñaki Irigoienek 1991, 1987:21) erakutsi du batez ere Bizkaian nola alkatearen izendapena soka-dantza batez ospatzen zen, alkate berriak lehen postua hartuz. Garmendia Larrañagak (1973:246), René Cuzacqek (1942), eta aita Donostiak (1932:19) Gipuzkoan, Laburdin eta Nafarroako beste erreferentzia batzuk eman dituzte, soka-dantzak agintearekin duen erlazioa adierazten dutenak. Honek azaltzen du, adibidez, zergatik Lakuntzako aldaerak Alkate-dantza duen izena.

Aurreskua Usartzan, Gipuzkoa Txistulariaren errepertoriori erreparatzen badiogu sinestekoa da, adibidez, bai bikoteka dantzaturiko dantza berriek (balsek, habanerek...) bai kontradantzek, dantzari guztien eten gabeko mugimenduetan oinarriturik, kendu ziotela bere lekua soka-dantzari. XIX. mendearen amaieran eta XX. mendearen hasieran esan daiteke soka-dantza desagertu zela euskal hirietan, eta gero eta gutxiago dantzatzen zela herrietan. Testuinguru horretan, halere, XIX. mendearen buruan, sortzen da Euskal berpizkunde kulturala izenarekin normalean ezagutzen dugun mugimendua. Bere helburua euskal ohiturak, eta bereziki desagertzeko zorian ikusten zituztenak bultzatzea zen. Horretarako erabiltzen zituen aldizkari batzuk -hala nola Euskal Erria edo Euskalerriaren Alde- eta batez ere Lore-Jokoetan egindako lehiaketak. Jakina. lore-joko hauetan derrigorrezkoa izan zen bai aurreskuen lehiaketak -izen hau, ez dakigu ongi lehiaketa hauei esker ala ez, arruntena bihurtu baita une honetan- baita askotan aginteen ohorezko aurreskuak ere. Lehenago ikusi dugun guztia ikusita, alegia, erraz ulertzen da aurresku izenak sinekdokez soka-dantza osoarena hartu eta ordezkatu duela.

Aurreskua Lore-Joko hauetan, jakina, ez zuten lekua izaten euskal adierazpen kultural guztiek: horietako batzuk hautatu eta nolabait estereotipatu ere egin ziren. Soka-dantzaren kasuan, adibidez, lehiaketak bakarrik gizonezkoenetakoak ziren, nahiz eta emakumezkoen soka-dantzak, jakina, ugariak izan une horretan ere (Larrinaga 2004). Ohorezko aurreskuen kasuan, esleitu zitzaion esanahia Iztuetak emandakoaren antza handia zuen: klasearteko batasun nazionala, aginteek edo klase altuko pertsona ospetsuek besterik ez dantzatu arren. Eta beste alde batetik, sortu berria zen EAJren papera garai honetan oso garrantzitsua izan zen dantza batzuen berreskuratzeko, zuzenean sortzeko edo zabaltzeko. Dudarik gabe, prozesu honetan dantza gogokoena ezpata dantza (Durangoko Merinaldeko Dantzari-dantza, alegia) izan zen, eta esan daiteke jelkideen ekintzetan, aurreskuak bere lehentasuna galdu zuela.



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